Cavitación

¿Qué es la cavitación?

La cavitación estética es el proceso mediante el cual se generan y explotan pequeñas burbujas para debilitar la membrana de las células grasosas.

Si bien esto es lo que hace la ultracavitación, explicaremos la diferencia de utilización entre ambos términos.

Ultra-cavitación

El prefijo “Ultra” proviene de ultrasonido, es decir que ultracavitación refiere a la cavitación por ultrasonido, dado que hay otras formas de provocar el proceso.

Por lo tanto, en el sentido lingüístico de la palabra y en cuanto a este rubro se refiere, ambos procesos tienen el mismo significado, ya que la única forma de cavitación estética es aquella realizada por ultrasonido.

Riesgos

Sin embargo, la utilización habitual de ambos términos es la que marca una diferencia, especialmente en algunos países.

Los primeros aparatos de cavitación utilizaban una frecuencia más alta, lo que según explicamos, requería más potencia del equipo al generar más burbujas de menor tamaño. Aumentando la frecuencia, dejamos de hablar de ultrasonido.

Por lo tanto, si bien describen esencialmente el mismo fenómeno, es común utilizar ambos términos para referirse a distintos aparatos -y tratamientos-. Esto también implica un posible uso comercial erróneo en algún caso, donde puede venderse una cosa por otra.

La cavitación sin ultrasaonido, al usar mayor potencia, puede lesionar o causar quemaduras internas, y dado que ataca también el agua corporal además de la grasa, puede ocasionarnos distintas afecciones dada nuestra constitución.

Esto es visible al realizar ambos procedimientos sobre un contenedor con grasa y agua. En el caso de la cavitación, veremos al agua evaporarse, mientras que en la ultracavitación sólo se atacará la grasa.

Cavitación vs ultracavitación

Así, la clave de la ultracavitación, siempre que se haga la diferencia que como dijimos ya es prácticamente inexistente, reside en la precisión de discriminación entre tejidos.

La importancia de utilizar baja frecuencia reside en que utiliza menor potencia, y por lo tanto sin dañar la microcirculación. Además, se obtienen resultados más fácilmente dado que las explosiones de burbujas son más grandes y logran desintegrar la grasa, evitando que vuelva.

Dejamos una cita del blog de un prestigioso cirujano plástico, que como tal, no apoya en gran medida este tipo de tratamientos, pero aún así diferencia la cavitación de la ultracavitación, para advertir sobre los mayores riesgos que implica el primero:

Sin embargo debe diferenciarse entre distintos tipos de tratamientos. Unos nos prometen que pueden eliminar grandes cantidades de grasa, como la cavitación (y producir los problemas comentados). Otros tratamientos en cambio, se basan en ultrasonidos, drenaje linfático, infrarrojos que lo que consiguen es una reestructuración de la zona tratada y no la eliminación de grandes cantidades de grasa, por lo que no conllevan complicaciones para el hígado o los riñones, si la persona está sana antes del tratamiento.

¿Cómo distinguir la ultracavitación?

La forma más sencilla de distinguir ambos tratamientos, es prestando atención al aparato. En este enlace nos detallan varias pautas a tener en cuenta: